Archivo de la categoría: ASOMBRATE

Imágenes espectaculares que vayan cayendo como pildoritas, pueden pertenecer a cualquier grupo de interés

Asómbrate, 4

SUTIL EXTRAVAGANCIA
Es una mariposa vista de frente. Se trata de Diachrysia chrysitis, una de las muchas especies del gran grupo de las “mariposas nocturnas” o polillas. Esta de la foto estaba reposando en la vegetación de un humedal del Gorbea. Pertenece a la familia de los noctuidos, la mayor de los lepidópteros, con más de 35.000 especies descritas, aunque muchas más quedan todavía por descubrir. Las polillas no tienen colores tan vistosos como las “mariposas diurnas”, pero dentro de su discreción presentan complicados diseños y matices muy sutiles. Agradecemos a Ibón de Olano, entomólogo colaborador del Museo de Ciencias Naturales de Alava y experto en mariposas, su ayuda para identificar esta especie.

Asómbrate, 3

DULCE DE KIWI Y NATA
La depresión Danakil forma parte del Rift de África oriental y se sitúa 120 m bajo el nivel
del mar. Las aguas del Mar Rojo han inundado repetidas veces la Depresión y su evaporación ha provocado la formación de una gruesa costra salina rica en carbonatos, sulfatos y cloruros. La intensa actividad hidrotermal disuelve una parte de estas sales en profundidad, las cuales precipitan en superficie originando formas y colores muy diversos.

Asómbrate, 2

LO PARECEN, PERO NO SON FLORES

en realidad es una criptógama, un vegetal sin flores ni frutos, el musgo Polytrichastrum formosum. Muchos musgos son dioicos: los órganos sexuales masculinos y femeninos están en pies distintos. Esto dificulta la fecundación y hace más improbable la reproducción. Este musgo rodea sus órganos masculinos con hojitas modificadas que forman “copas”, para que las gotas de lluvia ayuden a la dispersión de los espermatozoides. P. formosum es frecuente en el suelo de nuestros hayedos.

Asómbrate, 1

ROCÍO DEL SOL


 estas gotitas son en realidad glándulas. Pertenecen a la atrapamoscas, también conocida como “rocío del sol”, (Drosera rotundifolia), una de las seis “plantas carnívoras” que hay en el País Vasco. Además de ser pegajosas, segregan enzimas que digieren los pequeños insectos que la planta captura. Esta estrategia depredadora, única en el reino vegetal, permite a estas plantas vivir en suelos pantanosos muy pobres.