Reseña de la Conferencia: Delirios Creacionistas

Conferencia JCPC 1
La última actividad preveraniega de Alavesia –el 18 de junio en el Ataria– ha sido la conferencia, a cargo de José Carlos Pérez Cobo, profesor de Fisiología y vicepresidente de Alavesia, acerca de los diferentes tipos de creacionismo que subsisten hoy en día, y más en particular acerca del llamado diseño inteligente. Aparte de experto en temas evolutivos, José Carlos es un experimentado divulgador, capaz de hacer que exposiciones como ésta sean no solo rigurosas e informativas, sino también realmente amenas.
La ciencia ofrece hoy en día una explicación coherente, objetiva y bien fundamentada del origen y evolución del cosmos, la tierra y los organismos vivos, y sin embargo todavía hay numerosas personas que “no se lo creen” y de un modo u otro se aferran a diversas interpretaciones, basadas en último término en diferentes lecturas más o menos literales de textos religiosos. El conferenciante citó el caso de Galileo y el geocentrismo, e hizo un repaso de algunos nombres que, hoy en día y en España, aún defienden estas interpretaciones basadas en lo religioso, entre ellos profesores de la Universidad como es el caso de J.C. Gorostizaga (matemático de la UPV/EHU), conocidos publicistas como J.M. de Prada, u obispos como Munilla.
Existe una sorprendente diversidad en cuanto a actitudes creacionistas en la actualidad. Dejando a un lado a los teístas, postura perfectamente legítima en personas religiosas, muchos de ellos científicos, para quienes no hay contradicción entre ciencia y religión, la elaborada tipología presentada por José Carlos incluye a todos aquellos cuya postura religiosa sí que entra en contradicción con la explicación científica, o fundamentalistas bíblicos. Aquí Intell Designhay un buen número de subcategorías: fijistas, para quienes todo está tal y como fue creado por dios; geocentristas, que parece que sigue habiendo; creacionistas de la tierra joven, que defienden que ésta fue creada exactamente en el 4004 a.C. (algunos incluso creen que es plana); creacionistas de la tierra vieja, que al aceptar la historia geológica de la tierra tienen que idear diversos tipos de interpretaciones de las escrituras para acomodarlas a la historia paleontológica… La casuística, en fin, es muy variada y curiosa, casi tanto como la de las herejías cristianas, que fascinaban a Borges. Entre todo ello, la posición que el conferenciante destacó como más perniciosa hoy en día es la del llamado diseño inteligente que, en síntesis, viene a decir que ha tenido que haber “alguien” sumamente inteligente para haber diseñado la compleja maquinaria del universo y las criaturas, tan perfectamente adaptada para sus funciones…

Los orígenes de esta doctrina están en la teología natural del siglo 18, en particular en la analogía del relojero, formulada por primera vez por el obispo W. Paley (aunque con un claro precedente en Tomás de Aquino), pero ha visto un fuerte resurgir en los Estados Unidos desde los años 90, y ahí sigue hasta la actualidad. Hay algunos científicos de cierto nivel que se adscriben a esta interpretación, entre los que el conferenciante comentó más por extenso la figura del bioquímico Michael Behe.

Los argumentos que utilizan los defensores del diseño inteligente tienen muy poco valor demostrativo: que si no podemos “ver la evolución” (por eso muchos de ellos sí aceptan la microevolución, pero no la macro), que si “solamente es una teoría” (error epistemológico que hizo las delicias del conferenciante) y, en definitiva, que se necesita un dios para todo aquello que aún no podemos explicar (el dios de los vacíos). El argumento principal parece ser el de la llamada complejidad irreducible: cómo es posible que órganos muy complejos puedan surgir por selección natural. A continuación, tras haber repasado los argumentos aducidos a favor, José Carlos comenzó a mostrar, de forma muy gráfica, los argumentos en contra. Un primer bloque dedicado al origen de complejidad por pasos que se conocen bien: el ojo en los moluscos (que llega, en los pulpos, a ser más perfecto que en los mismos humanos), cuya evolución puede seguirse muy bien en los distintos grupos de este fílum, los flagelos bacterianos y la relación entre la coagulación de la sangre y el sistema inmunológico. Tras una serie de ejemplos muy informativos en esta línea, el segundo y último apartadose lo dedicó el conferenciante a repasar un buen número de ejemplos de “diseño chapucero”: la posición de la boca en peces como el gallo y afines; el número excesivo de dientes, el mal diseño de la columna vertebral y de la pelvis femenina en los humanos; el nervio faríngeo recurrente; el marsupio de los koalas, mal diseñado para una vida fundamentalmente arborícola; la crueldad, el parasitismo, el canibalismo… Todo ello parece más bien fruto de una evolución que necesariamente ha trabajado condicionada por lo que ya existía previamente, en lugar de haber sido creado por un diseñador omnisciente, que es lo que se esperaría de un dios. Lo que, dicho sea de paso, recuerda a aquella analogía propuesta por F. Jacob en los 70, que consideraba la selección natural más parecida a un amante del bricolaje que a ningún experto en diseño.

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Foto JCPC

Publicado el 12 julio, en Reciente. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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